lunes, 21 de mayo de 2012

UNIVERSO IRDIN
Espacio de difusión de la lengua Kósmica "IRDÍN" 

El lenguaje es importante, ya que forma parte del mismo origen, cada ser humano posee una nota, contiene una resonancia y mantiene una frecuencia. El SONIDO, posee el acorde y crea la frecuencia para lograr la unidad.
Conduce al hombre a la percepción y al despertar.
Por esta razón existen tres niveles dentro del lenguaje IRDIN revelado por la HERMANDAD.  
Irdin significa ir hacia la LUZ.
El verbo, contiene el sonido que activa la frecuencia interna de la nota del ser que despierta al sentir de su acorde.
  
El idioma IRDÍN es una lengua Kósmica de las Esferas, el idioma que comunica a todos los seres a partir de la Quinta Dimensión de Conciencia.

EL IRDÍN ES UN IDIOMA UNIVERSAL EN TODAS LAS DIMENSIONES QUE UNE Y ESBOZA EL VERBO DIVINO EN LOS SERES, SE HABLA EN TERCERA, EN CUARTA, EN QUINTA Y DEMÁS ESTRATOS SUPERIORES INCLUIDO EL SISTEMA DEVICO SUPERIOR (LOS ANGELES Y ARCANGELES), POR PERTENECER A LAS JERARQUÍAS ULTRADIMENSIONALES DE LUZ.

Es el lenguaje Universal que sus almas conocen y hablan más allá del cuerpo etérico y Centro de la Voluntad Mayor.

ES EL IDIOMA MATRIZ QUE ESBOZA LOS CONCEPTOS Y SENTIMIENTOS DEL ALMA.

Es la lengua origen de todas la lenguas antiguas de la humanidad como el Arameo, Sanscrito y las Indígenas.

ES UNA LENGUA QUE HABLAN LOS HERMANOS EXTRAPLANETARIOS DEL KOSMOS Y LOS HERMANOS INTRATERRENOS QUE HABITAN LAS CIUDADES ETÉRICAS DE LUZ DE NUESTRO AMADO PLANETA TIERRA.

La palabra IRDÍN significa: "Ir hacia la Luz"

Irdin: La Lengua Kósmica

¿Mantras secretos permiten entrar en contacto con otras realidades? ¿Qué es el Irdin? ¿Un "código" extraterrestre? ¿Es el "ábrete sésamo" de la ciudad intraterrena de Erks?
 

“Luego de recitar esas palabras en Los Terrones, las luces de Erks aparecían. Todos lo vimos y fue así que tomé las fotografías que más tarde entregué a Trigueirinho”, afirmaba a voz en cuello Roberto Villamil, periodista y fotógrafo militar, mientras llevaba la camioneta a gran velocidad hacia Capilla del Monte. 


Yo le escuchaba en el asiento de copiloto con suma atención: Villamil fue amigo íntimo de Ángel Cristo Acoglanis, el testigo clave de los contactos en el Uritorco en los años 80.


¿Dónde aprendió Acoglanis esas palabras para “contactar” con las luces de Erks?


Ni siquiera Roberto lo sabe. Se supone que Acoglanis aprendió esos mantras en un viaje a la India y Tíbet. Un viaje mítico que nunca pudimos constatar. Como fuese, el hecho objetivo es que esas palabras de poder, al ser evocadas en ceremonias nocturnas en Los Terrones, “activaban” la aparición de las luces.


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Arriba, una de las "luces de Erks" aparece luego de los mantras de Acoglanis en Los Terrones (foto por Roberto Villamil, 1988). Abajo, otra nave de energía -o entidad-, es fotografiada en el encuentro programado de Talampaya, convocado por Ricardo González para el 7, 8 y 9 de septiembre de 2013.



De lo que no hay duda es que esos mantras, cantados en una presunta lengua cósmica llamada “Irdin”, no surgieron en los contactos del Uritorco. Hemos hallado referencias a esas palabras en los años 70. Por ejemplo, en el grupo del controvertido contactado italiano Eugenio Siragusa, y en el hoy disuelto Grupo Rama, de los hermanos peruanos Carlos y Sixto Paz Wells.

Yendo más lejos, en los años 50, hay referencias a esas palabras “extrañas” en el Registro Thedra, el compendio de información que publicara “Sister Thedra1” luego de sus viajes e investigaciones en los Andes peruanos y bolivianos.

Thedra -en realidad, la estadounidense Marion Dorothy Martin, fallecida en 1992-, fue la precursora de Marcahuasi, los símbolos de Pusharo en Paititi, el disco solar de los incas, y la “Abadía de la Hermandad de los Siete Rayos” en Puno, como enigmas iniciáticos de la Hermandad Blanca. Publicó todo ello en 1955. Más tarde, como ya es conocido, estas informaciones fueron plagiadas y adulteradas en el libro “El Secreto de los Andes2, escrito por uno de sus discípulos, “Brother Philip”.

No me sorprendería si Acoglanis leyó el Registro Thedra. El lenguaje, la forma de enfocar el misterio de la Hermandad Blanca, con la peculiar prosa mística de Martin, es sospechosamente similar al que hallamos en los “Diarios de Erks”. No estoy diciendo que los textos de los contactos en Los Terrones sean una copia. Estoy sugiriendo una posible influencia.

Mientras escribo estas líneas, veo ambos textos sobre el sofá. Si los abro al azar para su lectura, parecen haber sido escritos por el mismo autor…

El tema, es enrevesado, pues Martin  -Thedra, es lo mismo-, tuvo sus propias influencias, especialmente provenientes de la Teosofía. Así, las experiencias de contacto con los guardianes intraterrenos se mezclaron con el concepto de “maestros ascendidos”, ángeles, y por si ello fuera poco, la persona de Sananda -el presunto real ser de Cristo-, nombre que el propio Acoglanis también citaba en los alrededores del Uritorco.

Fue así como los términos “Kumara”, “Logos Solar”, “Rayos”, “Libro de la Vida”, fueron ganando terreno en los grupos de contacto en la actualidad.

A continuación, como un ejemplo, comparto un fragmento del Registro Thedra que involucra a Sudamérica. Es notable la influencia de la Teosofía en el texto:

“La Tierra tiene dos grandes fuentes de luz que se encuentran en el centro del planeta. Estas fuentes cósmicas de corrientes espirituales sostienen su luz y sus vibraciones. El Rayo Masculino está localizado en los Himalayas, presidido por el Gran Dios Himalayo que ha estado activo por muchos años. Ahora, sin embargo que se aproxima el milenio, el Rayo Femenino rosa y dorado, está a punto de convertirse en el predominante. Está localizado en el corazón de una de las más majestuosas montañas de los Andes de América. Hasta ahora ha sido el retiro espiritual del dios Aramu-Muru (Meru), Señor Manú de la Sexta Raza Raíz, cuya expresión final de perfección se puede encontrar en Sudamérica. Ahora, el Dios y la Diosa Aramu-Muru han completado sus misiones en la Tierra, pero fuera de su amor por la Tierra, continuarán asistiendo en su evolución”.

El texto, como dije, fue publicado en 1955. Hoy el nombre de “Aramu-Muru” es más popular gracias a la enigmática Puerta de Hayumarca en Perú: un umbral de roca frente al lago Titicaca, que se lo asocia al nombre del presunto guardián que cita Thedra. El término “Dios”, usado en el texto para describir a esos seres, suena fuerte. Pero no se debe leer textualmente: es un lenguaje esotérico que alude a un hombre que superó las ataduras del plano material.

Estos términos místicos, a veces crípticos, y otras ocasiones confusos, son típicos de hallar en los “Diarios de Erks”:

“Esotéricamente, poco o nada se sabe del centro espiritual de los Hijos de la Luz. Solamente tienen acceso a ese lugar los contactados como remanentes auto-convocados, los aspirantes, que llegan desde los más lejanos lugares del mundo…”

“…Erks es, para estos tiempos, el oasis de luz, tan secreto como Agartha, pero [se encuentra] dentro del campo de conocimiento de los iniciados auto-convocados, que responden a la contactación”.

Diario II, “El Despertar Místico de Erks
Description: http://www.legadocosmico.com/srx/max/Diarios_de_Erks_Ricardo_Gonzlez.jpg
Arriba, parte del voluminoso material original de los contactos en Los Terrones y el Uritorco que nos ha sido entregado. La mayoría de esos textos contienen mantras en "Irdin".

De estos textos surgen palabras extrañas, nómbres cósmicos que al ser evocados como un mantra, permiten entrar en contacto con los guardianes de luz de esos Retiros Interiores. Más allá del contexto esotérico que pudo haber influenciado en los escritos de Thedra y Acoglanis, lo cierto es que esas palabras -como el Zin-Uru de Thot-, existen, y funcionan como un “ábrete sésamo” hacia los misterios.
Investigando ese tipo de “lenguaje” -como dije, llamado Irdin en los actuales círculos de contacto-, hallé semejanzas en prácticamente toda la historia del fenómeno ovni.
Los nombres Orthon -el ser que contactó al polaco George Adamsky, en California, en los años 50-, Ashtar Sheran -originalmente en comunicación con Van Tasell y Siragusa-, Cromacán -con el recordado contactado Enrique Castillo Rincón-, o Godar y Oxalc -en enlace con los hermanos Carlos y Sixto Paz Wells-, serían palabras Irdin. No se trataría de los nombres verdaderos de esos seres, sino una vibración o código de luz “hecho palabra”, como una suerte de onomatopeya. Entonces, Antarel, o Alcir, seres que se han comunicado con nosotros, y que incluso hemos visto físicamente, no se llaman, realmente, así. Son “aproximaciones” para establecer el contacto. Dicho de otro modo: una “identificación cósmica”.
El Irdin, aunque en algunas de sus palabras hallamos ciertas semejanzas con el quechua, el aimara, e incluso con viejos códigos sumerios, no es un “idioma estructurado” como los que conocemos en la Tierra3. Como apunté, se trata de vi-braciones “traducidas” a palabras. Pero al ser así, no significa que no tengan un mensaje. Existen varios mantras recibidos en el Grupo Rama en los años 70, y en las ceremonias de Los Terrones con Acoglanis en los años 80, que han sido canalizados con sus “traducciones” aproximadas.
Yo mismo afronté una de esas experiencias en Talampaya [En referencia al encuentro programado de septiembre de 2013].
Taan, Serea, Bórnica o Balmura -algunos de los seres que contactaron a Thedra-, también serían nombres en Irdin. De la misma forma Sarumah, Tokor o Maia, en el caso de Erks.
¿Acoglanis llamaba “Irdin” a los mantras que usaba en Los Terrones? -le pregunté a Villamil, mientras estacionaba el auto en mi hotel, en el centro de Capilla del Monte-.
-Sí, le llamaba Irdin a los mantras que cantaba… Luego Trigueirinho adoptó ése término una vez que le entregamos los manuscritos de Erks y las fotografías en 1988 -precisó Roberto-.
Estas conversaciones con Roberto eran muy frecuentes. Y las mantuvimos con intensidad en nuestros viajes a Capilla del Monte, en medio de la redacción de “Las Luces de Erks4, un libro que cuenta los verdaderos inicios de los contactos en el Uritorco, el auge de los avistamientos de esas “luces” en Los Terrones, y el abrupto “paréntesis” luego de la muerte de Acoglanis en 1989.